Una tarde como pocas en el Puerto de Mar del Plata. Un sol brillante y cálido, el agua no tan calma como para que la práctica fuera aburrida ni tan inquieta como para hacerla difícil. Un viento que ofrecía desafíos cambiantes a quienes aspiran a timonear. Y sobre todo, la alegría de experiencias nuevas, de un domingo compartido sin más intención que aprender. Y divertirse aprendiendo.

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RicardoESCUELAUna tarde como pocas en el Puerto de Mar del Plata. Un sol brillante y cálido, el agua no tan calma como para que la práctica fuera aburrida ni tan inquieta como para hacerla difícil. Un viento que ofrecía desafíos cambiantes a quienes aspiran a timonear. Y sobre todo,...C.A.S.E.