El sábado había estado el Puerto cerrado por niebla casi todo el día. Pero el domingo la mañana era más clara y pudimos zarpar… por haber llegado temprano! Instantes después de dejar la boca, se anunció un nuevo cierre del Puerto. Pero ya estábamos afuera, en un mar sin olas ni brisas, con ondas suaves que asemejaban una inmensa laguna aceitosa sobre la que nuestra embarcación iba sin encontrar resistencia ni obstáculos.

Llegando al punto, unos hermosos lobos marinos de dos pelos nos dieron un espectáculo poco común en estos lares: saltando sobre la superficie y saliendo totalmente parecían delfines que nos acompañaban. Pingüinos de Magallanes se dejaban ver hundiéndose cuando la embarcación estaba indudablemente cerca. Y ya fondeados, en el margen de la niebla, dos delfines asomaron sus aletas, pacíficamente y con una tranquilidad innegable, dándonos también el premio de poder avistarlos.

Debajo del agua, mucha corriente. Pero con una temperatura de entre 10 y 12º C, encontramos un nuevo veril, con meros, turquitos, antenitas, cangrejos, estrellas y erizos por doquier. Eramos pocos los aventureros, pero eso no hizo que la aventura fuera menos interesante.

La vuelta, con niebla pero la satisfacción de un nuevo buceo. Una nueva experiencia para contar a los que no se animaron por el frío o el horario.

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RicardoINFORMACION DE BUCEONOTICIASEl sábado había estado el Puerto cerrado por niebla casi todo el día. Pero el domingo la mañana era más clara y pudimos zarpar... por haber llegado temprano! Instantes después de dejar la boca, se anunció un nuevo cierre del Puerto. Pero ya estábamos afuera, en un mar sin...C.A.S.E.